Julián Álvarez, la pieza que puede desbloquear el mercado del Atlético y acercar al Barça
El mercado del Atlético de Madrid ha entrado en una fase de espera que afecta de lleno a Julián Álvarez. El club rojiblanco ha destinado más de 80 millones de euros a sus primeros refuerzos, pero las salidas siguen sin cerrarse y esa falta de ingresos empieza a condicionar los planes diseñados por Mateu Alemany y Diego Simeone.
La idea inicial pasaba por financiar parte de las incorporaciones con las ventas de Thiago Almada, Alexander Sorloth, José María Giménez y Matteo Ruggeri. Ninguna de esas operaciones se ha formalizado todavía y, si el panorama no cambia después del Mundial, el delantero argentino podría convertirse en la solución económica más importante del verano.
Las salidas no avanzan y el Atlético busca margen
La operación más encaminada es la de Thiago Almada, cuyo regreso a River Plate está muy cerca. Según la información publicada por Sport, existe un acuerdo para vender el 50 % de sus derechos por unos 20 millones de euros, aunque el anuncio se ha retrasado porque el jugador sigue inmerso en su participación mundialista.
Esa cantidad aliviaría la tesorería, pero no cubriría por completo las necesidades del Atlético. El club también quiere incorporar un relevo para Antoine Griezmann, un central de nivel y otro delantero en caso de que Sorloth termine saliendo.
El noruego estaba llamado a protagonizar la gran venta secundaria del verano. La dirección deportiva aspira a ingresar en torno a 40 millones de euros, pero las conversaciones con la Juventus no han avanzado y su ofrecimiento a varios equipos de la Premier League tampoco ha desembocado en una propuesta firme.
Ruggeri continúa en el radar juventino, aunque su posible salida depende de lo que ocurra con Andrea Cambiaso. Giménez, por su edad y por su historial físico, tampoco garantiza una entrada suficiente para sostener la reconstrucción que pretende el club.
Con ese escenario, Julián Álvarez se ha colocado en el centro de todas las miradas. El atacante tiene 26 años, contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones, aunque su valor de mercado ronda actualmente los 100 millones de euros.
El Barcelona mantiene la calma y espera su momento
Desde el FC Barcelona, la lectura es distinta. Joan Laporta ha reconocido que existe una propuesta importante, pero también ha dejado claro que no estará abierta indefinidamente ni crecerá por la presión del mercado.
En el club azulgrana entienden que el bloqueo en las ventas del Atlético acabará empujando a Mateu Alemany a sentarse a negociar. La intención es evitar una puja artificial y conservar las condiciones económicas que ya se han puesto sobre la mesa.
El Arsenal también sigue de cerca la situación del delantero, aunque en Barcelona interpretan ese interés como un movimiento destinado a elevar el precio. La postura del Barça pasa por no entrar en una escalada y aguardar a que la necesidad financiera del rival haga el resto.
El factor que más puede inclinar la balanza es la voluntad del propio futbolista. El escenario que manejan en el entorno de la operación apunta a que Julián Álvarez prioriza vestir de azulgrana y estaría dispuesto a esperar hasta que los dos clubes encuentren una fórmula que satisfaga a ambas partes.
Su llegada sería uno de los grandes golpes del mercado de LaLiga. El argentino aportaría movilidad, presión, asociación y gol, además de ofrecer una solución de largo recorrido para el centro del ataque.
Para el Atlético, perder a su principal referencia ofensiva supondría un golpe deportivo evidente, aunque una venta por encima de los 100 millones de euros permitiría cuadrar inscripciones, cerrar varios fichajes y afrontar la temporada con más margen económico.
La próxima semana puede ser decisiva cuando termine el Mundial. Si Almada, Sorloth, Ruggeri y Giménez siguen en la plantilla, la resistencia rojiblanca será mucho más difícil de sostener y el futuro de Julián Álvarez quedará todavía más expuesto a los movimientos del mercado.