Donyell Malen entra en la agenda del Barcelona tras su explosión goleadora en la Roma
El mercado de fichajes ha situado a Donyell Malen en la órbita del FC Barcelona tras su cambio de rol en la AS Roma. El delantero neerlandés, de 27 años, ha pasado de actuar en banda a ocupar la punta del ataque y esa modificación ha disparado su rendimiento goleador.
Un arranque de curso que ha llamado la atención
Su impacto más reciente llegó en la primera jornada de la Serie A, cuando firmó tres goles ante la Fiorentina. Ese estreno ha reforzado el seguimiento que ya le venían haciendo varios clubes, entre ellos el conjunto azulgrana, que continúa valorando opciones para su delantera en este tramo del mercado.
La Roma incorporó a Malen en enero de 2026 como cedido desde el Aston Villa y, más tarde, ejecutó su compra definitiva por 25 millones de euros. Desde entonces, el atacante ha respondido con números muy sólidos y el club italiano lo blindó con un contrato hasta el 30 de junio de 2030.
Su evolución en Italia explica el interés que ha generado. La pasada temporada cerró el campeonato con 14 goles y dos asistencias en 18 partidos de Serie A, una aportación que ayudó a la Roma a asegurar plaza en competiciones europeas. Con el inicio del nuevo curso, su producción ha seguido creciendo.
Tras su triplete frente a la Fiorentina, el neerlandés acumula 17 goles en 19 encuentros de Serie A con la camiseta romanista, con una media aproximada de un tanto cada 91 minutos desde su llegada al fútbol italiano.
La Roma, con margen para decidir
El interés del Barcelona no es el único que ha aparecido en torno al delantero. Atlético de Madrid y Manchester City también siguen su situación, de modo que cualquier movimiento de la Roma podría abrir una competencia importante en la recta final del verano.
La clave está en el precio y en la posición contractual del jugador. La valoración de Malen se sitúa ahora en torno a 45 millones de euros, una cifra muy superior a los 25 millones que pagó la Roma hace apenas tres meses para quedarse con él en propiedad.
Ese contexto deja al club italiano en una posición cómoda para decidir si mantiene a su delantero o si escucha ofertas que le permitan obtener una plusvalía relevante. Con el contrato vigente hasta 2030, la Roma no tiene ninguna urgencia para negociar y cualquier interesado deberá moverse con rapidez si quiere entrar en la puja por un atacante que ha cambiado por completo su perfil en apenas unos meses.