El Barça estudia tres ventas para intentar acercarse a los 150 millones de Julián Álvarez
Julián Álvarez ha reactivado el mercado tras dejar entrever que su futuro en el Atlético de Madrid no está tan cerrado como parecía. En el FC Barcelona lo ven como el gran objetivo ofensivo del verano, aunque la operación exigiría una maniobra económica de enorme dificultad.
Las palabras de Julián Álvarez han alterado el tablero del mercado y han vuelto a colocar al delantero argentino en la órbita del FC Barcelona. Su posible salida del Atlético de Madrid ha abierto una vía que en el club azulgrana observan con interés, conscientes de que se trata de una operación de enorme complejidad.
El atacante, de 26 años, tiene contrato hasta 2030 y una cláusula muy elevada, pero su postura ha cambiado el escenario. En el Barça entienden que futbolistas de ese perfil no aparecen a menudo en una situación mínimamente accesible, aunque también saben que el precio de partida complica cualquier intento serio.
Un perfil que encaja en la idea de ataque del Barça
En la dirección deportiva llevan tiempo buscando un delantero capaz de sostener el proyecto durante varias temporadas, y Julián Álvarez reúne varias de las condiciones que se valoran en el club. No solo aporta gol: también presiona, interpreta bien los espacios, se desplaza por todo el frente ofensivo y mejora el juego de quienes le rodean.
Su rendimiento desde la llegada a LaLiga ha sido muy alto. En el Atlético de Madrid ha firmado alrededor de 49 goles desde 2024, una cifra que explica el interés que despierta entre los grandes clubes europeos y el motivo por el que su nombre ha reaparecido con fuerza en la agenda azulgrana.
El gran obstáculo es que el Atlético no contempla una salida sencilla. Según la información que maneja el entorno del mercado, el club rojiblanco ya habría rechazado una oferta de 150 millones de euros del Real Madrid y no estaría dispuesto a abrir conversaciones por una cantidad inferior.
El Atlético fija el precio y el Barça busca margen
En el Metropolitano consideran que desprenderse de su estrella por debajo de esa cifra supondría ceder en lo deportivo y también en lo simbólico. La inversión realizada por el club y el peso del argentino en el proyecto refuerzan una posición de fuerza que obliga a cualquier pretendiente a moverse con cautela.
El contrato hasta 2030 da todavía más solidez a la postura del Atlético. Aunque el jugador pudiera empujar en una dirección distinta, la negociación se presenta larga y con pocos atajos para el Barça, que necesitaría una estructura financiera muy agresiva para acercarse a lo que se pide.
Las tres salidas que estudia Deco
La vía que se baraja en Barcelona pasa por activar varias ventas importantes. El primer nombre es Jules Koundé, cuya cotización podría acercarse a los 100 millones de euros si llegara una propuesta de gran nivel. Su marcha sería dolorosa, pero generaría un ingreso decisivo.
El segundo jugador señalado es Roony Bardghji, por quien podrían entrar unos 30 millones si se confirma el interés de varios equipos europeos. El tercero es Marc Casadó, que cuenta con propuestas de la Premier League en torno a los 20 millones, una cantidad que ayudaría a completar la operación.
Con esas tres salidas, el FC Barcelona se aproximaría a la cifra exigida por el Atlético, aunque todavía tendría que resolver otros aspectos como salarios y amortizaciones. La maniobra sería exigente, pero el club entiende que el impacto de incorporar a un delantero de ese nivel justificaría el esfuerzo.
El caso de Julián Álvarez apunta a convertirse en uno de los grandes focos del verano. El Atlético resiste, el Barça calcula sus movimientos y el jugador ha dejado abierta una situación que puede marcar el mercado en las próximas semanas.



















