Bordalás, bajo presión en el Getafe tras el susto copero y una semana clave por delante
José Bordalás encara días decisivos en el Getafe después de una clasificación muy sufrida en la Copa del Rey ante la UD Lebrijana, de sexta categoría. La mala dinámica, las dudas sobre la plantilla y la tensión reciente con Ángel Torres han elevado la exigencia sobre el técnico azulón.
La victoria del Getafe en Lebrija evitó un golpe todavía mayor, pero no rebajó la tensión que rodea a José Bordalás. El equipo azulón tuvo que remontar dos goles para eliminar a la UD Lebrijana por 2-3 en la Copa del Rey, un partido que dejó más dudas que alivio en un momento delicado para el club.
Una remontada que no tapa las dudas
El conjunto sevillano se puso por delante muy pronto gracias a los tantos de Pepe Tejero y Yuyo Romero, que marcaron en los minutos 10 y 23 y dejaron al Getafe contra las cuerdas antes de la media hora. La reacción madrileña llegó todavía antes del descanso, con goles de Abdel Abqar y Borja Mayoral, mientras que Orel Mangala completó la remontada en la segunda parte.
Pese a avanzar de ronda, la imagen ofrecida por el equipo volvió a ser preocupante frente a un rival de una categoría muy inferior. El choque copero se produjo, además, después de una semana especialmente dura para el Getafe, marcada por la derrota por 5-2 ante el Lugano en la Conference League y el 4-0 encajado frente al Athletic Club en LaLiga.
Ese acumulado de resultados ha aumentado la presión sobre Bordalás, que necesita recuperar estabilidad tanto en el vestuario como en el rendimiento del equipo. Tras el encuentro en Lebrija, el técnico no ocultó su malestar por lo visto sobre el césped y dejó claro que no había motivos para celebrar más allá del pase de ronda.
La plantilla, otro frente abierto con Ángel Torres
La situación deportiva no es el único foco de conflicto. La planificación del equipo sigue siendo un asunto sensible en el Getafe, especialmente después de que Bordalás mostrara en septiembre su desacuerdo con el mercado de fichajes y advirtiera de que la plantilla se había quedado corta para competir en tres torneos al mismo tiempo.
El entrenador también había expresado su preocupación por el desgaste de los futbolistas y por la falta de alternativas para repartir minutos. La tensión se elevó tras la goleada sufrida ante el Lugano, cuando Bordalás habló de promesas incumplidas y Ángel Torres respondió públicamente. El presidente incluso dejó abierta la puerta a una salida, aunque después el técnico aseguró que ambos habían hablado en privado y dio por cerrado aquel episodio.
Eso no ha borrado las diferencias de fondo sobre la confección de la plantilla. Con LaLiga, la Conference League y la Copa del Rey en marcha, el calendario obliga al Getafe a repartir esfuerzos con una plantilla que el entrenador considera insuficiente para sostener el ritmo de competición.
Antes del parón internacional, el equipo afronta tres citas que pueden marcar el futuro inmediato de Bordalás: el Sevilla, el 1 de noviembre; el Brighton, el 5 de noviembre; y el Villarreal, el 8 de noviembre. Dos de esos partidos serán de Liga y el otro corresponderá a la Conference League, en un tramo que llega con el margen de error muy reducido.
Por ahora no existe una confirmación pública de que el técnico tenga un ultimátum fijado, pero la combinación de malos resultados, el roce con el presidente y las quejas por la falta de refuerzos colocan a Bordalás en una fase de máxima exigencia antes de ese bloque de encuentros.